
Con los Borbones se inicia una época de profundas trasformaciones,
iniciándose, con Carlos III, una época de esplendor para la ciudad.
Madrid se embellecerá con nuevos paseos, arbolados y con carácter
estancial, que se disponen en relación con el viario preexistente, de
un modo típicamente barroco. Es el caso del Paseo de Delicias,
Paseo de Santa María de la Cabeza y Ronda de Atocha.
El proyecto urbanístico más ambicioso fue la renovación del Paseo
del Prado y sus fuentes monumentales. Se construyeron notabes
edificios: San Francisco el Grande, Real Casa dela Aduana, Casa de
Correos, Real Jardín Botánico, Observatorio Astronómico, Hospital
General de Atocha, etc.
Se acometió el empedrado de las calles, su iluminación y la creación
de una moderna red de alcantarillado.
